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18/01/2017
Riesgo País y Estudios Económicos

Los retrasos en los pagos afectan a casi todas las empresas polacas

Los retrasos en los pagos afectan a casi todas las empresas polacas

La encuesta de comportamiento de pago de Coface confirma que las ventas a crédito son habituales para las empresas polacas. Aunque la venta a crédito se ha convertido en una práctica común, no significa que los pagos se realicen a tiempo. Casi una cuarta parte de las empresas polacas se enfrenta a deudas que exceden la fecha de vencimiento en al menos tres meses. En general, las facturas pendientes de cobro deberían empezar a disminuir, aunque no en todos los sectores.

El primer estudio de Coface sobre comportamiento de pago de las empresas en Polonia fue llevado a cabo durante un periodo de desaceleración económica. Una menor contribución por parte de la UE en las inversiones cofinanciadas y el aumento de la incertidumbre de las empresas provocaron una contracción en las inversiones de activos fijos. No obstante, esto no afectó de forma importante al crecimiento de Polonia, para el que Coface estima un 2,7% en 2016 y una aceleración hasta el 3,1% en 2017.

Plazos cortos de crédito pero impagos de larga duración

Las ventas a crédito se han convertido en una práctica habitual y son ofrecidas por la mayoría de las empresas polacas. Sin embargo, las empresas son reticentes a alargar demasiado los plazos de pago que, en general, son de hasta 30 días. Los sectores metalúrgico, construcción y transporte ofrecen plazos de pago mayores. Por el contrario, los sectores indumentaria/textil, agroalimentario y minorista son los más restrictivos a este respecto. Las empresas polacas son conscientes de los riesgos relacionados con las ventas a crédito, por lo que la mayoría establecen cláusulas y condiciones comerciales relacionadas con los plazos de pago. Las herramientas más usadas para mitigar el riesgo de impago incluyen: evaluaciones sobre la situación financiera de los deudores, seguimiento de los pagos, seguro de crédito y recobro de deudas.

“No solo las ventas a crédito se han convertido en una práctica estándar. Desafortunadamente, los retrasos en los pagos también son comunes entre las empresas polacas”, explica Grzegorz Sielewicz, economista de Coface para la Región de Europa Central y Oriental. “La mayor parte de las empresas polacas experimentan retrasos en los pagos, mientras que los retrasos de mayor duración se observan en los sectores de la construcción y el transporte. Estas industrias registran retrasos de 84 y 113 días, respectivamente, comparado con un promedio intersectorial de 51,5 días”

La encuesta de comportamiento de pago de Coface muestra que dos terceras partes de las empresas que declararon impagos fueron aplazados un máximo de 60 días. Al mismo tiempo, cerca de una cuarta parte de las empresas se enfrentan a facturas pendientes de cobro que superan las fechas de vencimiento en al menos tres meses. Los impagos de larga duración pueden ser especialmente perjudiciales, ya que la experiencia de Coface ha demostrado que cerca del 80% de las facturas pendientes de cobro no serán pagadas en su totalidad, una vez el retraso supere los seis meses. Casi el 4% de las empresas polacas registran este tipo de créditos pendientes de larga duración. La encuesta también indica que los créditos pendientes de larga duración representan una parte considerable de la cifra de negocio de las empresas. Una de cada cinco empresas indicó que estos impagos de larga duración equivalían al 10% de su cifra de negocio.

Según los datos de Coface, la media intersectorial de retraso en los pagos es de 51,5 días. Algunos sectores, sin embargo, registran retrasos mucho mayores, particularmente en el transporte (112,9 días) y la construcción (83,6 días). El sector minorista se beneficia de los plazos de pago más cortos, con una media de 19,3 días.

Perspectivas de mejora a corto plazo

En línea con la aceleración del crecimiento del PIB de Polonia este año, las empresas polacas prevén una mejora de las condiciones empresariales y una estabilización o incluso, un descenso, de los créditos pendientes durante el 2017. La mayoría de los encuestados creen que la desaceleración del año pasado fue de corta duración, por lo que esperan aumentar sus ventas un 40% en los próximos seis meses y una mayor rentabilidad estimada en el 54%. En la distribución por sectores, se espera una mejora de las ventas en los sectores minorista, energético, indumentaria/textil y automovilístico. En cambio, los sectores del transporte, metalúrgico, TI y construcción prevén un descenso de las ventas en los próximos seis meses.

En cuanto a las previsiones respecto a los impagos, alrededor del 50% de las empresas encuestadas no esperan cambios en los próximos seis meses. Un mayor porcentaje de empresas espera que haya un descenso en los las facturas pendientes de cobro (29%), respecto a las que prevén un aumento (22%). En la distribución por sectores se observa que algunos sectores se verán más perjudicados que otros, debido a los impagos en los próximos meses. En el sector de la construcción, el 55% de las empresas espera un aumento de los impagos, mientras que solo el 12% anticipa un descenso. Esto se corresponde con la evaluación de riesgo sectorial de Coface, que sitúa al sector de la construcción en Polonia con un riesgo muy alto desde noviembre de 2016. En línea con las mejoras en la financiación del presupuesto actual de la UE, el sector de la construcción debería mejorar en el entorno empresarial y por lo tanto los riesgos de liquidez deberían empezar a disminuir. El retorno del interés del sector privado para invertir en activos fijos también debería ayudar al sector de la construcción, ya que las inversiones en edificios e infraestructuras cayeron el año pasado. Aunque el 2017 debería mostrar algunas mejoras, probablemente no serán percibidas hasta la segunda mitad del año. Por otra parte, una proporción relativamente significativa de las empresas en el sector del transporte (39%) prevén que sus impagos aumenten, el 8% cree que van a disminuir y más de la mitad no prevé ningún cambio. Las principales preocupaciones del sector del transporte están relacionadas con la debilidad de la  dinámica del comercio mundial, las medidas de proteccionismo en el transporte por carretera que se han implementado en algunos países de Europa Occidental y las crecientes dificultades en cubrir las ofertas de empleo. Estos factores continuarán ejerciendo presión sobre el sector este año. Por el contrario, los sectores que prevén las caídas más importantes de facturas pendientes de cobro en los próximos seis meses incluyen los sectores de indumentaria/textil, metalúrgico y automovilístico.

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