Cuba

América del Sur

PIB per Capita ($)
$9,499.6
Población (en 2021)
11,2 millones

Evaluación

Riesgo País
E
Clima empresarial
E
Antes
E
Antes
E
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Resumen

Fuerzas

  • Turismo y minería (níquel, cobalto), recursos agrícolas (azúcar, tabaco) y pesca (marisco)
  • Sectores médico, farmacéutico y educativo de alta calidad
  • Mano de obra cualificada y económica
  • Apertura a la iniciativa empresarial privada, tanto individual como cooperativa, en los sectores de la agricultura, el comercio, la hostelería y la construcción
  • Baja tasa de delincuencia y lucha contra la corrupción
  • Acuerdo de diálogo y cooperación con la UE

Debilidades

  • Vulnerabilidades externas (sanciones de EE. UU., deuda, dependencia de las importaciones de petróleo, alimentos, insumos agrícolas e industriales, materias primas exportadas, huracanes)
  • Escasez generalizada de productos locales o importados debido a los cortes de electricidad, la falta de insumos importados y la deficiencia del transporte local, afectado por la escasez de combustible, todo ello en un contexto de escasez de divisas
  • Control estatal sobre el comercio mayorista, el crédito, el comercio exterior y la inversión extranjera directa
  • Baja productividad en el sector público y la agricultura, trámites administrativos engorrosos y una normativa comercial muy reciente
  • Coste presupuestario de las subvenciones en detrimento de la inversión y las infraestructuras
  • Doble moneda y distorsiones de precios
  • Atrasos en los pagos y acceso reducido a la financiación externa
  • Incluido en la lista estadounidense de Estados que apoyan el terrorismo

Intercambios comerciales

Exportaciónde mercancías en % del total

Europa
45%
China
20%
Hong Kong
6%
Venezuela
6%
Chipre
2%

Importación de mercancías en % del total

Europa 25 %
25%
China 19 %
19%
México 12 %
12%
Estados Unidos 9 %
9%
Turquía 5 %
5%

Perspectiva

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Una recuperación débil en medio de una crisis multidimensional

Tras dos años consecutivos de contracción, la economía cubana ha tenido dificultades para recuperar el impulso en 2025. La actividad sigue viéndose lastrada por una combinación de factores estructurales y cíclicos, entre los que se incluyen unos resultados turísticos decepcionantes, una crisis energética, el endurecimiento de las sanciones estadounidenses y la inestabilidad monetaria.

Se prevé que esta tendencia se prolongue hasta 2026. El consumo privado se verá debilitado por la elevada inflación, impulsada a su vez por la depreciación del tipo de cambio informal, a lo que se suman la escasez de productos y una reducción gradual de la cantidad de bienes básicos subvencionados. La reforma monetaria de 2021, destinada a unificar los tipos de cambio mediante la eliminación del peso convertible (CUC), desencadenó una espiral inflacionista y una crisis monetaria. La dolarización parcial aumentará la presión sobre el tipo de cambio, ya que fomenta el acaparamiento de divisas. Además, a partir de enero de 2026, las transferencias a través de canales no bancarios estarán sujetas a un recargo del 1 %. A ello se suma la prohibición de realizar transacciones con entidades vinculadas al Estado, incluida Orbit, una empresa de procesamiento de remesas. Estas restricciones estadounidenses empujarán los flujos hacia el sector informal, que ya representa la mitad del total. Por otra parte, el turismo (alrededor del 10 % del PIB antes de la COVID) se mantendrá por debajo de los niveles previos a la pandemia. Entre enero y mayo de 2025, las llegadas cayeron un 26,6 % interanual y un 60 % en comparación con 2019. Los cortes de electricidad, la escasez de productos y la disminución de los flujos procedentes de Canadá, Rusia y la diáspora lastrarán el sector. El restablecimiento de la prohibición turística de EE. UU. en junio de 2025 ha ensombrecido las perspectivas para 2026. Además, el consumo público seguirá viéndose frenado por la escasez de recursos presupuestarios. El margen de maniobra del Gobierno seguirá siendo limitado ante la reticencia de los inversores extranjeros debido a la reactivación del Título III de la Ley Helms-Burton —que volvió a incluir a Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo— y a un marco jurídico poco atractivo. Por último, los fallos en el suministro energético obstaculizarán la actividad. Esta situación se debe a la falta de divisas para importar combustible, a las repetidas averías en las centrales termoeléctricas y a la dependencia del petróleo venezolano. A pesar de haber destinado 1.5 mil millones de dólares a planes de inversión en energías renovables para 2025, los retos logísticos, los retrasos en los suministros y la falta de financiación están obstaculizando la modernización del sector.

Las exportaciones, debilitadas por las sanciones, se verán afectadas por la caída de los precios del níquel y el descenso de la producción de azúcar, que se prevé que se contraiga hasta las 160 000 toneladas en 2024, muy por debajo del objetivo de 412 000 toneladas. Salvo en los sectores farmacéutico y biotecnológico, el sector manufacturero seguirá registrando un rendimiento inferior al esperado, lastrado por el acceso limitado a los insumos importados. Por último, la agricultura, aunque impulsada por el tabaco, seguirá siendo vulnerable a los riesgos climáticos y a la escasez de fertilizantes y pesticidas.

Una deuda pública insostenible para un país con escasez de divisas

El déficit presupuestario, estructuralmente elevado, se ha mantenido sin cambios en 2025. El gasto público (+9 % según el presupuesto de 2025) seguirá centrándose en la sanidad (24 % del total), la educación (23 %) y la seguridad social (16 %), y resultará excesivo a la luz de la capacidad del Gobierno para generar ingresos. A ello se suman las subvenciones para productos de primera necesidad (combustible y alimentos), que representan el 5 % del gasto total. Además, en julio de 2025, el Gobierno anunció una reforma de las pensiones cuya entrada en vigor está prevista para septiembre. Afectará a más de un millón de cubanos (el 79 % de los pensionistas), con un coste anual de 917 millones de dólares. El presupuesto también prevé un aumento del 11 % en los ingresos. Los ingresos fiscales representan el 68 % del total, respaldados por la introducción de un impuesto especial sobre los servicios de telecomunicaciones, que se espera que genere más de 543 millones de dólares estadounidenses para 2025. Sin embargo, los ingresos siguen siendo frágiles debido a las sanciones de EE. UU., que están obstaculizando la financiación internacional y el turismo. Las perspectivas para 2026 no apuntan a ninguna mejora significativa. Se prevé que el déficit se mantenga estable, dados los limitados recursos de Cuba. Se financiará mediante la emisión de bonos nacionales.

Uno de los principales retos seguirá siendo la carga de la deuda externa (alrededor del 75 % de la deuda pública en 2023), compuesta en gran parte por atrasos. Cuba tiene dificultades para cumplir sus compromisos a pesar de los esfuerzos de reestructuración, incluida una nueva ronda de reescalonamiento de la deuda con el Club de París en enero de 2025. El país ya había alcanzado un acuerdo histórico en 2015 con Rusia y el Club de París que saldó sus atrasos, pero nuevos impagos y retrasos en los pagos han minado su credibilidad financiera. La deuda revisada con el Club de París asciende ahora a 4.8 mil millones de dólares. Sin embargo, esta cantidad representa solo el 16,2 % de la deuda total de la isla, que se estimaba en 28 500 millones de dólares a finales de 2023. La reincorporación de Cuba a la lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo le ha impedido el acceso a préstamos para el desarrollo y complica las negociaciones con otros acreedores.

El déficit por cuenta corriente se mantiene debido a la falta de entradas de divisas

Financiado mediante préstamos comerciales específicos, ayuda y préstamos en condiciones favorables de China y Rusia, el déficit por cuenta corriente se ampliará en 2025, pero se espera que se estabilice en 2026. En el primer semestre de este año, las exportaciones de bienes fueron débiles debido a las sanciones y se vieron penalizadas por la caída de los precios internacionales, la escasez de energía y de insumos, las limitaciones logísticas y el descenso de la producción azucarera. La estrategia exterior volverá a basarse en las exportaciones de servicios médicos (que representan dos tercios de las exportaciones de bienes y servicios) y en el turismo. Sin embargo, el turismo está en declive y no ha vuelto a los niveles previos a la pandemia, mientras que las misiones médicas se ven sometidas a la presión de EE. UU. Además, las remesas de los expatriados se verán afectadas por las medidas restrictivas de EE. UU. Por último, obligada a importar el 80 % de sus alimentos, Cuba sigue dependiendo de las importaciones de materias primas, productos transformados y equipos.

Las perspectivas de recuperación de las cuentas exteriores se ven empañadas por la escasez de divisas, agravada a su vez por las restricciones estadounidenses y la fragmentación del mercado de divisas. El país cuenta con tres tipos de cambio: un tipo oficial de 24 CUP por dólar estadounidense para las transacciones públicas y presupuestarias, un tipo de 120 CUP para la población de la isla y sus turistas, y un tipo de mercado paralelo que alcanzó los 387 CUP por dólar estadounidense a finales de julio de 2025. Ante esta situación, las autoridades anunciaron en diciembre de 2024 su intención de introducir un régimen de tipo de cambio flotante para el tipo intermedio, con el fin de redirigir los flujos de divisas hacia los canales oficiales y aumentar las reservas de divisas, pero no especificaron una fecha para su implantación. Sin embargo, la fecha de la reforma es incierta debido a la depreciación del tipo de cambio paralelo.

Un régimen debilitado por la agitación económica y las sanciones

Reelegido en 2023 para un segundo mandato de cinco años, Miguel Díaz-Canel sigue al frente del Partido Comunista (PCC), que mantiene su monopolio sobre las instituciones del país. Si bien la legitimidad del régimen se ve debilitada por la escasez, el colapso del poder adquisitivo y la falta de perspectivas económicas, no existe una oposición estructurada que amenace la estabilidad del régimen. Sin embargo, ante la disminución del apoyo popular, el Gobierno sigue aplicando su estrategia de represión mediante leyes dirigidas contra los opositores, el ejercicio de presión policial y la reorientación de su comunicación hacia las redes digitales para canalizar la frustración y fomentar el diálogo con la población. En el ámbito económico, el año 2025 ha marcado un punto de inflexión en el discurso oficial, ya que el Ejecutivo ha reconocido su incapacidad para revertir las dificultades económicas de Cuba. No obstante, el Gobierno sigue achacando los problemas al embargo estadounidense.

Aunque la administración Biden intentó suavizar las sanciones contra Cuba, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca supuso un retorno a la postura de línea dura de su primer mandato. El alcance extraterritorial de las sanciones explica el apoyo mesurado de otros países de la región (Brasil, Colombia y México), así como de otros (la UE y Canadá). Ante un creciente aislamiento internacional, Cuba busca diversificar su apoyo exterior. En mayo de 2025, el país firmó un acuerdo de colaboración con Rusia para construir un parque industrial en la zona franca de Mariel, lo que supone una inversión de 1 000 millones de dólares para 2030. El acercamiento a China también se está acelerando y ha quedado simbolizado por la exención de visado para los turistas chinos y la firma de quince acuerdos en el sector de la biotecnología en abril de 2025.

Última actualización: agosto de 2025