Crecimiento impulsado por el consumo y los fondos europeos
Tras una marcada desaceleración en 2025, en un contexto de turbulencias en el comercio internacional, se prevé que el crecimiento de Eslovenia se acelere en 2026 y se mantenga sólido en 2027, a un ritmo muy superior al de la zona del euro. El consumo privado (el 50 % del PIB) seguirá siendo el principal motor de la actividad, respaldado por un mercado laboral que continúa siendo ajustado. La tasa de desempleo es baja (4,6 % en marzo de 2026), mientras que los salarios nominales, tanto en el sector público como en el privado, siguen creciendo a un ritmo sólido (+7,3 % interanual en marzo de 2026), especialmente en la agricultura y el sector inmobiliario (+12 % en ambos sectores). Sin embargo, se prevé que el repunte de la inflación (3,6 % interanual en mayo de 2026), impulsado principalmente por un fuerte aumento de los precios de los combustibles (+19,2 % en mayo de 2026 frente al +3,4 % de enero), erosione gradualmente el poder adquisitivo de los hogares. En este contexto, el retorno del BCE a una política monetaria más restrictiva —que se materializó en una primera subida de tipos de 25 puntos básicos en junio de 2026 tras dos años de flexibilización—, así como la posibilidad de nuevas subidas si persisten las presiones inflacionistas en la zona del euro, también podrían frenar la dinámica de la demanda interna.
La inversión seguirá siendo el otro pilar del crecimiento, respaldada por la continuación de los proyectos financiados por la Unión Europea y por los esfuerzos de reconstrucción tras las graves inundaciones de 2023. Eslovenia se beneficia de un paquete de 2 700 millones de euros en el marco del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), del que recientemente se ha desembolsado un quinto tramo de 230 millones de euros (abril de 2026). Estos fondos (370 millones de euros a finales de septiembre de 2026) seguirán respaldando la inversión en la transición energética, la digitalización, las infraestructuras, la sanidad y la educación, con más de 1 390 proyectos ya financiados. También se espera que los sectores de alto valor añadido se beneficien de una inversión significativa, en particular la industria farmacéutica, tras la decisión tomada en julio de 2025 por un grupo suizo de crear una nueva unidad de producción de biosimilares, así como el sector de la automoción, con la producción prevista del Renault Twingo eléctrico en la planta de Novo Mesto, acompañada de una inversión estimada de entre 120 y 400 millones de euros para 2026. Al mismo tiempo, el turismo (el 10 % del PIB) seguirá impulsando la actividad tras el aumento del 6,2 % en las llegadas registrado en 2025 con respecto a 2024, impulsado por la proximidad del país a sus principales mercados emisores europeos —especialmente Alemania, Austria, e Italia—, así como por la inversión continuada en infraestructuras de transporte y hostelería.
Finanzas públicas sólidas, pero en progresivo debilitamiento
Tras ampliarse en 2025, se prevé que el déficit público siga deteriorándose en 2026 y 2027 hasta acercarse al límite máximo recomendado por la Unión Europea del 3 % del PIB. El gasto se mantendrá elevado, impulsado por los aumentos de los salarios del sector público, las pensiones y las prestaciones sociales, así como por las crecientes necesidades en materia de defensa. La nueva prima de invierno exenta de impuestos para los empleados del sector público también contribuirá al aumento del gasto público. El crecimiento de los ingresos será más moderado, ya que la nueva contribución destinada a financiar los cuidados de larga duración solo compensará parcialmente los recortes del IVA y de los impuestos sobre sociedades y sobre la renta de las personas físicas impuestos en mayo, así como las reducciones de determinados impuestos sobre la energía. A pesar de que se mantiene una política fiscal expansiva, se prevé que la ratio de deuda pública respecto al PIB mantenga su trayectoria descendente, respaldada por un sólido crecimiento nominal y unas necesidades de financiación relativamente contenidas.
Se prevé que Eslovenia siga registrando un superávit por cuenta corriente en 2026 y 2027, aunque ligeramente inferior al de 2025. La fuerte demanda interna impulsará las importaciones, mientras que el aumento de los costes energéticos —al menos en 2026— contribuirá a ampliar el déficit comercial. Es probable que la persistente debilidad de la industria automovilística alemana, un socio comercial clave, siga lastrando determinadas exportaciones manufactureras, concretamente las de automóviles, maquinaria y equipos industriales, metales y bienes intermedios. Por el contrario, el sector farmacéutico seguirá siendo una fuente de apoyo. Las exportaciones de servicios, especialmente en turismo y transporte, seguirán sustentando el superávit de la balanza exterior.
Una nueva coalición muy frágil
Las elecciones parlamentarias de marzo de 2026 reestructuraron significativamente el panorama político sin dar lugar a una mayoría clara. El Movimiento por la Libertad (GS), un partido de izquierdas liderado por el actual primer ministro, Robert Golob, obtuvo una ventaja de 29 escaños de un total de 90, por delante del Partido Democrático Esloveno (SDS), un partido conservador de derechas liderado por Janez Janša (28 escaños). A pesar de su ajustada victoria, Robert Golob no logró formar una coalición viable, lo que allanó el camino para el regreso de Janez Janša como primer ministro para un cuarto mandato en mayo de 2026. El nuevo Gobierno se basa, por tanto, en una coalición minoritaria de derecha y centro-derecha, que agrupa al SDS, a los partidos conservadores NSi, SLS y Fokus (9 escaños), así como a Demokrati (centro-derecha, 6 escaños), con el apoyo del partido populista de derecha Resni.ca (5 escaños), junto con los dos representantes de las minorías italiana y húngara y un diputado independiente. Si bien esta configuración permite al primer ministro contar con una mayoría operativa, su dependencia de una amplia gama de socios con orientaciones políticas diversas aumenta el riesgo de fragmentación y puede complicar la aplicación de determinadas reformas.
Desde un punto de vista exterior, el país sigue firmemente anclado en la Unión Europea, la zona del euro y la OTAN, y apoya a Ucrania. Las relaciones con Croacia se ven marcadas por la disputa fronteriza sobre la bahía de Piran, mientras que las cuestiones migratorias a lo largo de la ruta de los Balcanes Occidentales seguirán provocando tensiones ocasionales.

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