La desaceleración del sector petrolero se ve compensada por el crecimiento del gas, la minería y la inversión pública
En 2026, la economía de Gabón se verá frenada por el debilitamiento del crecimiento de la producción petrolera, como consecuencia de que los yacimientos existentes alcancen su madurez, además de los bajos precios mundiales. Los nuevos descubrimientos, en particular el pozo Bourdon, explotado por BW Energy en la concesión de Dussafu, ofrecen perspectivas prometedoras con unos 25 millones de barriles recuperables. Sin embargo, no se espera que el pozo entre en producción hasta 2027-2028. Por otra parte, la agricultura (el 10 % del PIB en 2024) seguirá mostrando dinamismo gracias al desarrollo de la producción maderera y de aceite de palma. El aumento de la inversión privada impulsará la producción de gas y la minería. El proyecto de la unidad flotante de gas natural licuado (GNL) de Perenco en la terminal de Cap López, cuya puesta en marcha está prevista para finales de 2026, aumentará las exportaciones de GNL, GLP y butano. Además, la producción comercial en la mina de mineral de hierro de Baniaka podría comenzar al mismo tiempo. La inversión pública beneficiará al sector de la construcción, con proyectos de infraestructura destinados al transporte y la exportación de materias primas, como la modernización del puerto de Owendo y la construcción de carreteras. Entre los proyectos también figuran la construcción de colegios y universidades, hospitales, viviendas y edificios administrativos. Por último, el aumento del gasto público corriente, centrado en programas sociales y en el mantenimiento de los subsidios a los combustibles, contribuirá a sostener el consumo privado.
Se prevé que la inflación aumente ligeramente como consecuencia del fin del subsidio a la harina de trigo, pero se mantendrá por debajo del objetivo del 3 % fijado por el BEAC, gracias a la bajada de los precios mundiales de las importaciones clave. El BEAC redujo su tipo de interés de referencia del 5 % al 4,5 % en marzo de 2025 y podría bajarlo hasta el 4 % en 2026, en consonancia con la flexibilización monetaria europea.
Amenaza para las finanzas públicas
La situación presupuestaria de Gabón seguirá siendo frágil en 2026, ya que el déficit continúa ampliándose. A pesar del descenso de los ingresos petroleros (que representan el 50 % de los ingresos fiscales), el Gobierno tiene la intención de mantener su política expansionista. Por lo tanto, el presupuesto de 2026 prevé casi duplicar los gastos de funcionamiento para mantener las subvenciones a los combustibles y financiar programas sociales en educación y sanidad con el fin de reducir la pobreza multidimensional. Al mismo tiempo, la inversión pública aumentará drásticamente —casi se cuadruplicará— y se centrará principalmente en infraestructuras, puertos y carreteras. Aunque se han previsto medidas para aumentar los ingresos mediante nuevos impuestos (impuestos especiales, vivienda), la reducción de las exenciones fiscales, la racionalización de las subvenciones y la digitalización de la recaudación tributaria, el Gobierno tendrá dificultades para ejecutar el presupuesto debido a las restricciones de financiación. Por lo tanto, la perspectiva de un nuevo programa de apoyo financiero del FMI parece poco probable, lo que agravará los riesgos de financiación en 2026.
La ratio de deuda pública aumentará, superando con creces el límite máximo del 70 % del PIB establecido por la CEMAC, e incluirá una parte significativa y creciente de deuda local y regional (51 %). Por el contrario, la deuda externa, que es íntegramente pública, verá reducirse su peso sobre el PIB en 2026. El acceso de Gabón a la financiación internacional es limitado. A finales de octubre de 2025, la deuda pública pendiente había aumentado un 20,6 % interanual, correspondiendo al mercado financiero de la CEMAC la mayor parte de este incremento. Sin embargo, la liquidez en este mercado sigue siendo escasa a pesar de la bajada de los tipos de interés de referencia en 2025 y de las inyecciones de liquidez sin precedentes registradas desde 2021. Por último, la acumulación de atrasos en los pagos nacionales y externos, que alcanzaron los 792 millones de dólares a finales de octubre de 2025, ha agravado los riesgos de flujo de caja.
El superávit por cuenta corriente seguirá disminuyendo, debido principalmente a la reducción del superávit comercial como consecuencia de la disminución de los ingresos por exportaciones. Esto se ha debido a la persistente debilidad de los precios mundiales del petróleo y al aumento de las importaciones, en particular de bienes de capital relacionados con proyectos de inversión en los sectores petrolero, minero y forestal, así como de las infraestructuras de transporte asociadas. Al mismo tiempo, se prevé que las exportaciones no petroleras —manganeso, GNL y mineral de hierro— crezcan significativamente con la puesta en marcha de nuevas instalaciones, pero esto no compensará por completo el descenso de las ventas de petróleo. A ello se suma el empeoramiento del déficit estructural en el sector de los servicios, ya que el país sigue dependiendo de la importación de conocimientos técnicos. La repatriación de los beneficios de las empresas extranjeras seguirá lastrando la balanza por cuenta corriente. Se prevé que la cuota de Gabón en las reservas de divisas de la CEMAC disminuya en 2026 como consecuencia de la reducción de los ingresos petroleros, que, de media, solo cubren dos meses de importaciones, es decir, por debajo del umbral prudencial de tres meses.
Fin de la transición militar, pero los responsables políticos siguen en sus puestos
Las elecciones de 2025 marcaron el fin de la transición militar que comenzó tras el golpe de Estado de agosto de 2023 y el establecimiento de un sistema presidencial, de conformidad con la Constitución aprobada en noviembre de 2024. El nuevo código electoral, aprobado en enero de 2025, permitió a los militares presentarse a las elecciones. En este contexto, el general Brice Oligui Nguema, antiguo jefe de la junta, ganó las elecciones presidenciales de abril con el 94,9 % de los votos (y una participación del 70 %), asegurándose así un mandato de siete años. Su partido, la Unión por la Democracia y el Bienestar (UDB), consolidó el control del general sobre el poder al obtener 102 de los 145 escaños en las elecciones legislativas de octubre. Sin embargo, una proporción significativa de sus candidatos pertenecía al Partido Democrático Gabonés (PDG), liderado por el presidente derrocado. La baja participación (34 %) refleja una desconfianza hacia las instituciones.
Se prevé que Gabón mantenga una postura multilateral en 2026, buscando mantener estrechos vínculos con sus socios occidentales tradicionales al tiempo que diversifica sus relaciones. Más de 90 empresas francesas operan en Gabón, entre otras en el sector de la minería del manganeso. A finales de 2025, ambos países expresaron su voluntad de impulsar la cooperación bilateral y el presidente francés se comprometió a apoyar la renovación y la transformación económicas de Gabón. Por su parte, EE. UU. podría reforzar su cooperación militar, dada la posición estratégica de Gabón en la costa atlántica y sus crecientes vínculos con China. Se está estudiando la financiación de proyectos por parte de la Corporación Financiera Internacional para el Desarrollo de EE. UU. y de empresas privadas. Al mismo tiempo, se prevé que se consolide la cooperación militar con China. China ya es el principal socio comercial de Gabón (representando el 28 % de las exportaciones en 2024) y su principal inversor.

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