Hungría

Europa

PIB per Capita ($)
$22131.6
Población (en 2021)
9,6 millones

Evaluación

Riesgo País
A4
Clima empresarial
A3
Antes
A4
Antes
A3
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Resumen

Fuerzas

  • Miembro de la UE y de la OTAN
  • Economía diversificada, ubicación central estratégica en Europa
  • Integrada en la cadena de suministro industrial europea (automoción, electrónica, productos farmacéuticos y tecnología médica, TIC, sector agroalimentario)
  • Infraestructuras de buen nivel en general, especialmente las viarias
  • Baja fiscalidad sobre las empresas y costes de producción competitivos
  • Comportamiento de pago generalmente positivo

Debilidades

  • La elevada dependencia de las importaciones de gas ruso (65 %), que representan un tercio del mix energético total
  • Falta de diversificación de las exportaciones
  • Disparidades regionales; falta de movilidad laboral
  • Elevada volatilidad del tipo de cambio
  • Bajos niveles de innovación e I+D; elevada proporción de insumos importados en las exportaciones, lo que limita el valor añadido
  • Administración y autoridades teóricamente independientes vinculadas a las redes del FIDESZ, que llevan 16 años en el poder; menoscabo del Estado de derecho

Intercambios comerciales

Exportaciónde mercancías en % del total

Alemania
25%
Rumanía
6%
Polonia
5%
Italia
5%
Eslovaquia
5%

Importación de mercancías en % del total

Alemania 22 %
22%
China 8 %
8%
Polonia 6 %
6%
Austria 6 %
6%
República Checa 6 %
6%

Perspectiva

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El crecimiento sigue viéndose gravemente lastrado por la congelación de los fondos europeos

Se prevé que el crecimiento siga siendo relativamente débil en 2026, aunque se espera que mejore en comparación con los tres años anteriores, caracterizados por un estancamiento económico casi total. La causa principal es la prolongada congelación de más de 20 000 millones de euros en fondos europeos, como respuesta a problemas institucionales y de gobernanza que no se han subsanado, lo que sigue lastrando considerablemente la inversión pública. De esta cantidad, casi 10 000 millones de euros procedentes del Fondo de Recuperación y Resiliencia (RRF, por sus siglas en inglés) tras la COVID-19 caducarán a finales de agosto de 2026. También están en juego unos 8 000 millones de euros de los fondos de cohesión, con un plazo que vence a finales de 2027, incluidos 2 000 millones de euros que se han perdido definitivamente al no haberse utilizado. Además, el programa de financiación a bajo coste de la UE SAFE («Security Action for Europe»), destinado principalmente al gasto en defensa, podría asignar hasta 17 000 millones de euros a Hungría, pero aún no ha sido aprobado. No obstante, el Gobierno proeuropeo que llegó al poder en abril de 2026 supone un avance positivo que podría acelerar la liberación gradual y parcial de estos fondos en los próximos meses. A principios de junio se alcanzó un acuerdo con la Comisión Europea para desbloquear 16 400 millones de euros de fondos previamente congelados a cambio de compromisos en materia de lucha contra la corrupción y reformas de gobernanza. La inversión privada también seguirá viéndose lastrada por unos tipos de interés oficiales que se mantienen elevados (6,25 % en mayo de 2026), a pesar de una fuerte desaceleración de la inflación (1,8 % interanual en marzo de 2026), que actualmente se sitúa por debajo del objetivo del banco central húngaro (2-4 %) por primera vez en casi una década. Sin embargo, el conflicto en Oriente Medio, que ha impulsado los precios del Brent hasta alrededor de 100 dólares desde marzo (aproximadamente un +40 %), ha limitado las perspectivas de recortes de los tipos de interés en 2026 y está alimentando los riesgos inflacionistas. Mientras tanto, la inversión asiática seguirá siendo una fuente clave de apoyo. Hungría se ha consolidado gradualmente como uno de los principales centros industriales chinos en Europa Central, especialmente en el sector de las baterías y los vehículos eléctricos. BYD trasladó su sede europea de los Países Bajos a Budapest en mayo de 2025. Los proyectos de CATL en Debrecen, junto con las inversiones de BYD, deberían seguir respaldando la inversión en el sector manufacturero en 2026

Las exportaciones, que representan casi el 80 % del PIB, siguen estando muy concentradas en Alemania y el resto de la zona del euro, lo que hace que la economía húngara sea especialmente sensible a la debilidad de la demanda europea y a las perturbaciones en las cadenas de suministro mundiales. El sector de la automoción por sí solo representa casi un tercio del total de las exportaciones, en un contexto de fuerte integración regional con países vecinos que también están especializados en esta industria (Eslovaquia, Chequia y Rumanía). En virtud del acuerdo bilateral de julio de 2025, los aranceles estadounidenses sobre los automóviles se fijaron en el 15 %

El año 2026 también estuvo marcado por las elecciones parlamentarias, que impulsaron la actividad en el primer trimestre gracias a varias medidas fiscales favorables a los hogares (recortes de impuestos, límites máximos a los precios de la energía y medidas excepcionales de apoyo a los ingresos de los hogares). Por lo tanto, el consumo privado seguirá siendo el principal motor del crecimiento, respaldado por un mercado laboral aún relativamente sólido, con un crecimiento de los salarios nominales del 9,1 % interanual en marzo de 2026 y una tasa de desempleo contenida en el 4,7 %

Los déficits gemelos seguirán sometidos a una fuerte presión

El déficit presupuestario seguirá siendo muy elevado en 2026, aunque menor que en 2025, debido a las medidas preelectorales de Fidesz y al margen de maniobra fiscal muy limitado del partido TISZA, que llega al poder. A pesar de su postura más creíble en materia de consolidación fiscal, se espera que el nuevo Gobierno mantenga la mayoría de las medidas de apoyo a los hogares: la duplicación de las desgravaciones fiscales familiares, las exenciones fiscales para las madres, una decimotercera mensualidad de la pensión, los aumentos del salario mínimo y la continuación de las subvenciones energéticas. Los impuestos temporales sobre los bancos, las telecomunicaciones y la aviación, así como el repunte de los ingresos fiscales impulsado por un mayor consumo, no compensarán el aumento del gasto, o solo lo harán de forma marginal. Por lo tanto, la deuda pública seguirá siendo elevada, y su evolución dependerá en gran medida de la liberación de los fondos europeos. La Comisión Europea ya prevé un déficit del 5,2 % del PIB en 2026, mientras que TISZA apunta ahora a una cifra más cercana al 6,8 %. Nuestra estimación se sitúa aproximadamente en un punto intermedio.

La balanza por cuenta corriente se deteriorará en 2026 debido a una demanda europea persistentemente moderada, a la debilidad general de las exportaciones —especialmente en el sector de la automoción— y a la renovada presión sobre las importaciones de energía en un contexto de tensiones persistentes en Oriente Medio. Sin embargo, el superávit en los servicios, respaldado por el turismo, el transporte por carretera y los servicios empresariales, seguirá compensando parcialmente el deterioro del comercio de bienes. Hungría seguirá expuesta a la volatilidad del forint, aunque la llegada del nuevo Gobierno ha mejorado significativamente la confianza de los mercados y ha dado lugar a una fuerte apreciación de la moneda desde principios de año, pasando de casi 400 HUF/EUR en marzo a alrededor de 356 a principios de mayo. No obstante, esta mejora sigue siendo frágil: cualquier retraso en la liberación de los fondos europeos o cualquier desviación fiscal podría reavivar rápidamente la presión sobre la moneda y los costes de financiación externa. El elevado nivel de deuda externa (el 78 % del PIB en 2025), asociado tanto a la inversión extranjera directa como a la financiación pública, seguirá haciendo que Hungría sea vulnerable a las perturbaciones externas, a pesar de la reducción gradual de la proporción de deuda pública denominada en moneda extranjera (actualmente en torno al 30 %, frente al 50 % de hace diez años).

Importante punto de inflexión político con la elección del nuevo partido TISZA

La aplastante victoria de TISZA (centro-derecha) en las elecciones parlamentarias de abril de 2026 marca el cambio político más significativo en Hungría desde que Viktor Orbán volvió al poder en 2010. El partido de Péter Magyar obtuvo 141 de los 199 escaños, frente a los 52 del FIDESZ de Viktor Orbán y los 6 de Mi Hazánk (Nuestra Patria), superando con creces el umbral de dos tercios necesario para modificar la Constitución y las leyes fundamentales. Esta mayoría cualificada dota al nuevo Gobierno de los medios institucionales necesarios para desmantelar gradualmente aquellos elementos de la arquitectura política e institucional construidos por el Fidesz durante los últimos quince años que han sido más criticados por las instituciones europeas. Más allá de un simple cambio de gobierno, el reto consistirá, por tanto, en reestructurar el Estado húngaro, en particular combatiendo la corrupción y la apropiación de los recursos estatales. Esto incluye la reforma del sistema judicial, las autoridades de supervisión, los medios de comunicación públicos y los mecanismos de control de las finanzas públicas. Sin embargo, esta transición podría generar rápidamente importantes tensiones institucionales y políticas. Una parte sustancial de la administración, de las autoridades nominalmente independientes y de los agentes económicos sigue estrechamente vinculada a las redes creadas durante la era Orbán, lo que aumenta el riesgo de obstruccionismo, conflicto y polarización sostenida a pesar de la amplia victoria electoral de TISZA. Además, TISZA carece de experiencia de gobierno y es probable que se enfrente a una escasez de personal

A nivel europeo, se espera que el nuevo Gobierno adopte una postura notablemente más pragmática y proeuropea con el fin de acelerar la liberación de los fondos congelados, lo que se ha convertido en un imperativo tanto económico como político. Hungría tratará de reducir su aislamiento respecto a la Unión y de recuperar su credibilidad ante los inversores internacionales tras varios años de tensiones con Bruselas en torno al Estado de derecho y la gestión de los fondos públicos. Dicho esto, este reajuste seguirá estando limitado por varios factores estructurales, a saber, la fuerte dependencia energética de Rusia, el peso cada vez mayor de las inversiones chinas en la industria húngara y la necesidad de que TISZA conserve parte de su electorado conservador y soberanista. Por lo tanto, el Gobierno tendrá que mantener un delicado equilibrio entre la alineación con Europa y el pragmatismo geopolítico.

Última actualización: junio de 2026