Crecimiento impulsado por la demanda interna y el turismo
La economía de Islandia está experimentando un crecimiento moderado en 2026 y debería seguir haciéndolo en 2027, impulsada por un consumo de los hogares resistente, el aumento de las exportaciones y una sólida inversión pública. El crecimiento económico se aceleró en el primer trimestre de 2026, impulsado en gran medida por una mejora de la balanza comercial y una actividad turística superior a lo esperado. Si bien la elevada inflación sigue lastrando la confianza de los consumidores, la solidez del mercado laboral y el aumento de la inversión pública en infraestructuras, tecnología y energías renovables deberían contribuir a sostener la demanda interna.
La inflación sigue siendo el principal reto al que se enfrenta la economía. Las presiones sobre los precios han resultado más persistentes de lo previsto, impulsadas por el aumento de los costes de la vivienda, el transporte y los alimentos, lo que ha llevado al Banco Central de Islandia a mantener una política monetaria relativamente restrictiva. En consecuencia, es probable que los tipos de interés se mantengan elevados hasta que surjan indicios más claros de que la inflación se está acercando de forma sostenible al objetivo. No obstante, se espera que la inflación se modere gradualmente a lo largo de 2027, lo que respaldará el poder adquisitivo de los hogares y permitirá que la política monetaria se vuelva menos restrictiva. La inversión empresarial se está debilitando en 2026 en un contexto de menor confianza y mayores costes de financiación, aunque esto se ve compensado en parte por el crecimiento continuado de la inversión del sector público.
La demanda exterior sigue siendo, en términos generales, favorable. El turismo, la pesca, la acuicultura y la producción de aluminio continúan sustentando las exportaciones, mientras que los abundantes recursos de energía renovable de Islandia contribuyen a mantener la competitividad de las industrias con alto consumo energético. La llegada de visitantes se ha mantenido fuerte durante 2026, aunque el aumento de los costes de viaje a nivel mundial podría moderar el crecimiento del sector. El sector pesquero se enfrenta a algunas dificultades debido a la reducción de las cuotas de caballa, mientras que las exportaciones de aluminio se han recuperado tras las interrupciones de la producción a finales de 2025. En general, se espera que las exportaciones contribuyan positivamente al crecimiento en 2026 y 2027, respaldadas por los amplios vínculos comerciales de Islandia con Europa, el Reino Unido, Estados Unidos y otros mercados clave.
El déficit exterior sigue siendo un punto débil a pesar de la mejora de las finanzas públicas
Se prevé que la balanza por cuenta corriente de Islandia siga registrando un déficit durante 2026 y 2027, lo que refleja la fuerte demanda de importaciones, las fluctuaciones en los ingresos por turismo y el carácter relativamente reducido y concentrado de la base exportadora. Si bien el crecimiento de las exportaciones y la moderación de las importaciones deberían mejorar el saldo exterior en comparación con los últimos años, Islandia sigue siendo más vulnerable a los cambios en la demanda mundial y en los mercados de materias primas que muchas otras economías nórdicas.
Las finanzas públicas, sin embargo, siguen mejorando. Se prevé que la deuda pública disminuya gradualmente a lo largo del período de previsión, a medida que el crecimiento económico impulse los ingresos y continúen los esfuerzos de consolidación fiscal. Aunque el gasto público sigue siendo elevado, centrado en la sanidad, las infraestructuras, la educación y la innovación, se prevé que la deuda pública siga una tendencia a la baja tanto en 2026 como en 2027. En comparación con muchas economías avanzadas, la situación fiscal de Islandia sigue siendo sólida, lo que proporciona a los responsables políticos flexibilidad para responder a las crisis económicas si fuera necesario.
El Gobierno da prioridad a la estabilidad presupuestaria, a la vivienda y al debate sobre Europa
El entorno político de Islandia se mantiene estable tras la formación del Gobierno de coalición liderado por la primera ministra Kristrún Frostadóttir tras las elecciones de diciembre de 2024. El Gobierno agrupa a la Alianza Socialdemócrata, el Partido de la Reforma (Viðreisn) y el Partido Popular, lo que le proporciona una mayoría parlamentaria y una plataforma relativamente estable para la formulación de políticas. Las prioridades de la coalición incluyen mejorar la asequibilidad de la vivienda, reforzar los servicios públicos, respaldar la estabilidad económica y acelerar la inversión en infraestructuras, innovación y la transición ecológica. Las próximas elecciones parlamentarias deberán celebrarse a más tardar en noviembre de 2028.
Un acontecimiento político clave en 2026 será el referéndum previsto para agosto sobre si Islandia debe reanudar las negociaciones para la adhesión a la Unión Europea. Aunque la votación se refiere a la reapertura de las negociaciones de adhesión y no a la propia incorporación a la UE, se espera que marque la relación a largo plazo del país con Europa y podría tener implicaciones para el comercio, la pesca y la armonización normativa. La cuestión sigue siendo políticamente delicada, sobre todo teniendo en cuenta los desacuerdos anteriores sobre la política pesquera durante las primeras conversaciones de adhesión. Paralelamente al debate europeo, el Gobierno sigue centrado en reducir la inflación, aliviar las presiones sobre el coste de la vida y mantener una situación fiscal sostenible. La política climática también sigue ocupando un lugar destacado en la agenda, y la coalición se ha comprometido a alcanzar la neutralidad en carbono para 2040, al tiempo que se salvaguarda la competitividad de las principales industrias exportadoras.

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