El aumento de las precipitaciones favorece a la agricultura y a la energía hidroeléctrica, mientras que el sector del diamante seguirá viéndose afectado
Se prevé que el crecimiento económico experimente una ligera mejora en 2025 y 2026, impulsado por la recuperación de la producción agrícola tras la sequía de 2024, además del aumento de la extracción de uranio y las energías renovables. Se realizarán inversiones en energías renovables (solar y eólica) para la producción de hidrógeno verde. Está prevista la puesta en marcha de instalaciones de energías renovables con una capacidad aproximada de 93 megavatios para el ejercicio fiscal 2025-2026. La exploración de nuevos yacimientos de petróleo y gas en alta mar también impulsará el crecimiento, pero no se espera que los beneficios económicos se materialicen hasta dentro de varios años. Además, el sexto Plan Nacional de Desarrollo «NDp6» (para el periodo comprendido entre 2022-2023 y 2026-2027) tiene como objetivo garantizar la seguridad alimentaria y del agua, reforzar el papel del sector privado en la economía, aumentar la eficiencia de las instituciones gubernamentales y promover el crecimiento del mercado de las energías renovables.
Se está observando una moderación de la inflación gracias a la bajada de los precios de la energía y los alimentos, así como a la estabilización del rand sudafricano, al que está vinculado el dólar namibio. En 2025 y 2026, la inflación se mantendrá dentro del rango objetivo del banco central, situado entre el 3 % y el 6 %, reflejando la trayectoria de la inflación de Sudáfrica. La desaceleración de la inflación, los elevados tipos de interés reales y la determinación de apoyar el crecimiento han llevado al banco central a realizar varios recortes de tipos durante 2024 y 2025. Se esperan nuevos recortes. Esta medida de flexibilización monetaria fomentará el consumo privado y la inversión.
Sin embargo, el descenso de la demanda mundial de diamantes desde 2024 está lastrando la actividad minera y las exportaciones. El aumento de los aranceles estadounidenses sobre los productos namibios tendrá un impacto directo limitado, ya que las exportaciones a EE. UU. solo representan el 3 % del total de las exportaciones. En cambio, el impacto indirecto de la guerra comercial podría ser mayor, sobre todo debido al descenso de la demanda mundial de materias primas, incluidos los diamantes. Además, la incertidumbre generada por las tensiones comerciales podría afectar negativamente a los proyectos de inversión en energía. Por último, el lento crecimiento mundial podría lastrar la actividad turística. El Gobierno también ha introducido la obligación de visado para los turistas procedentes de determinados países.
Déficit público persistentemente elevado, pero endeudamiento interno
Namibia soporta una pesada carga de deuda pública, pero tiene previsto realizar un reembolso anticipado de 500 millones de dólares de un eurobono de 750 millones de dólares con vencimiento en octubre de 2025, utilizando un fondo de amortización financiado con ingresos anteriores de la SACU. Este reembolso parcial reducirá significativamente la ratio deuda/PIB. Sin embargo, el presupuesto para los dos ejercicios fiscales 2025-26 y 2026-27 prevé un aumento del gasto en inversión (en particular, la modernización de los ferrocarriles y los proyectos de infraestructura hidráulica), que, en principio, debería compensarse con un recorte de los gastos de funcionamiento (masa salarial), todo ello con el objetivo de reducir el déficit a menos del 4 % del PIB. Pero, por otra parte, el Gobierno desea reducir el tipo del impuesto de sociedades para las empresas no mineras del 30 % al 28 %, y sus intentos por reducir la masa salarial en el sector público han fracasado. Al mismo tiempo, se prevé un descenso de los ingresos de la SACU a partir de 2025 debido a la atonía de la economía sudafricana, a la caída de los precios mundiales de las materias primas y a la disminución de los ingresos fiscales procedentes de los diamantes. Esta disminución de los ingresos, combinada con el aumento de los gastos, ampliará, por lo tanto, el déficit público.
En cuanto a las cuentas externas, se espera que el déficit de la balanza por cuenta corriente, que es estructuralmente negativo, se reduzca debido a la caída de los precios de las importaciones y al aumento de la producción y la demanda de oro y uranio. El déficit se financiará principalmente mediante inversiones extranjeras directas (IED) relacionadas con la exploración de petróleo y gas, entre otras. Por último, el dólar namibio está a la par con el rand, y podría depreciarse debido a su fuerte dependencia de las materias primas y a su vulnerabilidad ante unas condiciones económicas mundiales desfavorables. La deuda externa puede atribuirse principalmente al sector privado y está relacionada con las inversiones extranjeras directas. Las reservas de divisas representan cuatro meses de importaciones.
La SWAPO se enfrenta a los retos del desempleo y las desigualdades
La SWAPO, el movimiento que condujo a la independencia en 1990, conservó la mayoría parlamentaria en las elecciones de noviembre de 2024, mientras que su candidata presidencial, Netumbo Nandi-Ndaitwah, ganó las elecciones y se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo. La presidenta se ha propuesto hacer frente al elevado desempleo estructural durante los próximos cinco años. Para ello, tiene previsto crear más de 500 000 puestos de trabajo en los sectores de la agricultura, la educación y la formación profesional, la vivienda, la sanidad y el deporte, entre otros. En diciembre de 2024, su Gobierno aprobó la Política Nacional de Contenido Local en el Sector Petrolero Upstream, cuyo objetivo es potenciar la participación local en el sector petrolero mediante la oferta de formación y oportunidades de empleo para los namibios y la integración de las empresas namibias en toda la cadena de valor del sector. Nandi-Ndaitwah también propone fusionar determinados ministerios para reducir el gasto público. La SWAPO tiene previsto introducir reformas favorables al sector privado y a la estabilidad macroeconómica, sin descuidar el bienestar de la población. Sin embargo, la elevada tasa de desempleo, unida a la pobreza y las desigualdades, son fuentes importantes de frustración entre la población. El fracaso del Gobierno anterior a la hora de combatir el desempleo le costó a la SWAPO 12 escaños parlamentarios en las últimas elecciones. Además, la reforma agraria sigue polarizando a la población. Como legado colonial del África Sudoccidental Alemana (1884-1915), persiste la distribución desigual de la tierra. Aproximadamente el 70 % de las tierras agrícolas privadas es propiedad de la minoría blanca, que representa solo el 8 % de la población (frente a apenas el 16 % que posee la población negra). La Política Nacional de Reasentamiento Revisada 2018-2027, que prevé una redistribución voluntaria de la tierra basada en el principio de «comprador dispuesto, vendedor dispuesto», ha tenido dificultades para abrirse camino, ya que la demanda no es muy solvente y el Estado solo le destina recursos financieros limitados, a pesar de la demanda de la población.
A pesar de las recientes tensiones relacionadas con la prórroga de la prohibición, vigente desde 2021, de importar productos frescos sudafricanos, Sudáfrica sigue siendo el principal socio de Namibia. Las relaciones bilaterales se ven reforzadas por la Comisión Binacional Sudáfrica-Namibia, que trabaja para mejorar la cooperación económica, sectorial y política. Durante su última reunión plenaria en 2023, ambos países acordaron cooperar en el sector energético, especialmente en materia de electricidad e hidrógeno verde. Los comités sectoriales se reúnen periódicamente. Además, Namibia y Sudáfrica forman parte de la Zona Monetaria del África Meridional junto con Lesoto y Esuatini. Asimismo, se están fortaleciendo los lazos con la Unión Europea, ya que la UE busca diversificar sus fuentes de energía y materias primas. En 2021, los Gobiernos de Alemania y Namibia emitieron una declaración conjunta sobre la colonización alemana, en particular sobre las masacres y otras atrocidades que siguieron a la rebelión de los pueblos herero y nama entre 1904 y 1908. En la declaración, Alemania reconoció su responsabilidad moral e histórica, presentó sus disculpas y propuso un programa de desarrollo de 1.100 millones de euros a lo largo de 30 años. No obstante, la declaración fue rápidamente cuestionada por representantes de los descendientes de las comunidades afectadas, con el apoyo de la ONU, debido a su escasa participación en las negociaciones y a la falta de reconocimiento del delito de genocidio y de la obligación de indemnizar. En respuesta a la presión, el Gobierno de Namibia solicitó una renegociación del acuerdo. Alemania reconoció oficialmente el genocidio en diciembre de 2024, y ambos países aspiran ahora a sellar definitivamente el acuerdo. Por último, China seguirá manteniendo una estrecha relación con Namibia a través de su papel en el desarrollo de infraestructuras, el comercio y las inversiones en el sector del uranio.

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