Se prevé que la economía tailandesa siga estancada
Tras su mediocre evolución en 2024, los retos y riesgos a los que se enfrenta la economía tailandesa apuntan a que la decepcionante dinámica económica continuará en 2025, antes de estabilizarse en un nivel bajo en 2026. El consumo privado (el 59 % del PIB) se ralentizará aún más, a juzgar por la baja confianza de los consumidores, en un contexto de niveles de endeudamiento de los hogares persistentemente elevados, la incertidumbre en torno al comercio mundial, la débil recuperación del turismo y la reasignación de las medidas de estímulo a los hogares (la «billetera digital» y sus transferencias en efectivo) en favor del apoyo a las industrias en dificultades. El fuerte aumento de las exportaciones en el primer semestre de 2025 refleja principalmente una anticipación de las actividades para evitar los aranceles estadounidenses antes de que finalice la tregua de 90 días. Dado que las exportaciones a EE. UU. representan casi el 9 % del PIB y que los aranceles recíprocos se encuentran entre los más elevados de la región (37 %), es probable que Tailandia se vea gravemente afectada por estas restricciones comerciales si se aplican en su totalidad. Además, dado que los exportadores chinos buscan nuevos mercados en medio de las fricciones comerciales entre EE. UU. y China y de la desaceleración económica de este país, es probable que aumente la competencia para las empresas tailandesas. Por otra parte, la persistente debilidad de la inversión privada probablemente acentúe la pérdida de competitividad de las empresas nacionales.
La recuperación del turismo (el 12 % del PIB en 2024, frente al 19 % en 2019) está perdiendo impulso, ya que los turistas chinos (el 14 % del total de visitantes) se muestran más reacios a visitar el país. Aunque el número de turistas europeos, rusos e indios ha aumentado, la tendencia al alza no ha sido suficiente para compensar el descenso en el número de turistas chinos (-33 % interanual en el periodo de enero a mayo de 2025). Este descenso puede explicarse por la mayor competencia de otros países de la región (en particular, Vietnam), el fomento del turismo interno en China y el aumento de las preocupaciones en materia de seguridad.
Por primera vez en 13 meses, la inflación general pasó a ser negativa en abril de 2025, en un contexto de descenso de los precios mundiales de la energía y los alimentos. Por su parte, la inflación subyacente es positiva, pero se mantiene en niveles bajos en un contexto de débil demanda interna y de controles de precios por parte del Gobierno que mitigan las presiones sobre los precios procedentes del lado de la oferta. En este contexto, a partir de octubre de 2024, el Banco de Tailandia (BOT) recortó los tipos de interés en tres ocasiones, por un total de 75 puntos básicos (a junio de 2025), tras haberlos elevado en 2023 hasta el 2,5 %, su máximo en diez años. Dadas las perspectivas económicas cada vez más débiles, las escasas presiones inflacionistas y la debilidad del dólar estadounidense, es posible que el BOT siga recortando los tipos en 2025.
La debilidad económica mundial complica la política fiscal
El déficit presupuestario aumentó en el ejercicio fiscal 2025 (de octubre de 2024 a septiembre de 2025), impulsado por las medidas de estímulo dirigidas a los hogares. Se espera que disminuya en el ejercicio fiscal 2026, principalmente gracias al aumento de la base impositiva y al posible abandono de algunas medidas de estímulo costosas (la «billetera digital»). El presupuesto del ejercicio fiscal 2026 fue aprobado en primera lectura parlamentaria y se someterá al Parlamento para la segunda y tercera lecturas en agosto de 2025, a las que seguirán las aprobaciones del Senado y de la Corona. El presupuesto tiene como objetivo estimular la economía tailandesa, que se encuentra estancada, por ejemplo, apoyando a las pymes con programas especiales de préstamos para proporcionar capital circulante a tipos de interés bajos y con aplazamientos en el pago de la deuda. Por el contrario, el Gobierno ha aplazado la tercera fase (dirigida a los tailandeses de entre 16 y 20 años) de las ayudas en efectivo de la «Billetera Digital» y está considerando destinar este presupuesto a medidas alternativas de estímulo económico, como el impulso a las infraestructuras o la mitigación de los aranceles estadounidenses. Mientras tanto, los ingresos podrían reforzarse mediante un posible aumento del IVA y otras reformas fiscales. Sin embargo, existe una considerable incertidumbre sobre si este presupuesto se materializará, ya que la ejecución presupuestaria de Tailandia ha sufrido retrasos históricamente, y esto podría continuar debido a los cuellos de botella burocráticos y a la lentitud en la aprobación de proyectos. Los riesgos relacionados con el aumento de la ratio deuda pública/PIB —desde la fuerte subida de esta última durante la pandemia— se ven limitados por el perfil de la deuda. La deuda pública es en su mayor parte a largo plazo (el 88 % del total a finales de abril de 2025) y está denominada principalmente en moneda local (99 %).
La balanza por cuenta corriente volvió a ser positiva en 2023 tras dos años en terreno negativo, impulsada por la mejora de la balanza de bienes y servicios, que, no obstante, sigue estando muy por debajo de los niveles previos a la crisis (2015-2019) debido a la lenta recuperación del comercio mundial. Por su parte, la balanza de rentas primarias se mantiene estable y negativa debido al pago de beneficios y dividendos a empresas extranjeras. La balanza secundaria es estable y positiva, impulsada por las remesas. De cara al futuro, la lenta recuperación del turismo, el lento crecimiento de las exportaciones y el aumento de las importaciones (en particular procedentes de exportadores chinos que buscan mercados alternativos a EE. UU.) debido a las restricciones comerciales de EE. UU., podrían obstaculizar la recuperación de la balanza por cuenta corriente. No obstante, las reservas internacionales se mantienen elevadas, cubriendo alrededor de ocho meses de importaciones. El baht tailandés (THB) se apreció en un contexto de debilidad del dólar durante el primer semestre de 2025. La evolución futura del THB depende en parte de la política económica de EE. UU.
Una coalición de gobierno frágil
El partido Move Forward (MFP) obtuvo el mayor número de escaños parlamentarios en las elecciones generales de mayo de 2023. Pero tras meses de estancamiento político, debido a la incapacidad del MFP para formar gobierno por su insistencia en modificar la ley de lesa majestad, el Partido Pheu-Thai (PT) anunció la formación de una coalición de once partidos compuesta principalmente por conservadores y partidarios del ejército. La coalición condujo al nombramiento de Srettha Thavisin como primer ministro. En agosto de 2024, el Tribunal Constitucional de Tailandia destituyó al primer ministro Srettha Thavisin por violar la Constitución al nombrar ministro a un antiguo preso. Una semana antes, el mismo tribunal había ordenado la disolución del MFP y había inhabilitado a sus líderes para ejercer cargos políticos durante diez años por haber propuesto la abolición del delito de lesa majestad en su campaña de 2023. Los 143 diputados restantes del MFP formaron el Partido del Pueblo, liderado por Natthaphong Ruengpanyawut, que sigue impulsando reformas progresistas. En septiembre de 2024, el rey Maha Vajiralongkorn aprobó el gabinete de la nueva primera ministra, Paetongtarn Shinawatra. El gabinete de Paetongtarn continúa en gran medida con las políticas de Srettha, ya que ambos operan bajo el marco populista de Pheu Thai. El panorama político es bastante inestable, dado el gran número de partidos que componen la coalición, lo que la debilita a pesar de su amplia mayoría de 325 de los 495 escaños de la Cámara Baja. Además, Thaksin Shinawatra, padre de la actual Paetongtarn y él mismo ex primer ministro (2001-2006), está acusado de ejercer influencia sobre el Gobierno de su hija. Es objeto de investigaciones judiciales en curso, lo que plantea dudas sobre la capacidad de Pheu Thai para gobernar sin interferencias por parte de los militares y las élites conservadoras.
Desde el punto de vista geopolítico, Tailandia se esfuerza por mantener su posición neutral para atraer inversión extranjera y turistas de todo el mundo. Tailandia está negociando un acuerdo comercial con la UE y es candidata a formar parte de la OCDE desde junio de 2024, tras haber firmado un programa de cooperación reforzada en 2018. También es miembro del Marco Económico Indo-Pacífico para la Prosperidad (IPEF), liderado por EE. UU., y se convirtió oficialmente en país socio del BRICS el 1 de enero de 2025.

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