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07/10/2019
Riesgo País y Estudios Económicos

Países Bajos: ¿Cuál es el secreto del comercio holandés?

Países Bajos: ¿Cuál es el secreto del comercio holandés?

Aumento del proteccionismo en China y Estados Unidos, Brexit, contracción del comercio mundial... a pesar de todas las nubes en el horizonte, la economía holandesa sigue siendo sorprendentemente brillante.

Una potencia marítima y económica mundial dominante en el siglo XVII, los Países Bajos se han mantenido como un jugador importante en el comercio mundial. En 2018, los Países Bajos fueron el sexto mayor exportador de mercancías del mundo y, en términos de PIB, ocuparon el tercer lugar en 2015 (justo detrás de Irlanda y Suiza).

Sin embargo, los tiempos han cambiado: el entorno económico mundial es menos favorable y el comercio mundial ha perdido impulso. Coface espera que el comercio mundial disminuya en un 0,8% en volumen durante el 2019.

¿Qué podría significar esta desaceleración en el comercio mundial para el puerto más grande de Europa?

Una situación envidiable en el contexto europeo    

En 2018, el comercio exterior holandés (exportaciones e importaciones de bienes y servicios) fue igual al 161% del PIB, en comparación con el 50% para Alemania. Con los puertos marítimos de Rotterdam, Amsterdam, Moerdijk, Terneuzen y varios aeropuertos internacionales, los Países Bajos están particularmente bien equipados y representan una plataforma logística esencial en el corazón de Europa.

En un entorno comercial global más estricto, parece que las exportaciones holandesas continúan desarrollándose bien con tasas de crecimiento interanual relativamente altas en comparación con otros países. Esto se debe en parte a que los precios del petróleo se mantienen en un nivel alto, y el petróleo crudo y el gas representan una parte significativa de las exportaciones producidas en el país, pero también se debe al hecho de que la competitividad de los precios de la economía holandesa ha aumentado en los últimos años. Los costos laborales disminuyeron notablemente en 2014 y se han mantenido estables desde entonces.

El efecto Rotterdam    

Debido a la situación geográfica favorable de los Países Bajos y su infraestructura competitiva, muchas mercancías transitan por los Países Bajos. La "reexportación" de estos bienes es una parte integral del balance comercial holandés. Aunque el valor agregado de estas exportaciones es muy bajo, su volumen tiene un gran impacto en las estadísticas comerciales, esto se conoce como el "efecto Rotterdam". En 2016, las exportaciones totales alcanzaron €432,5 mil millones, de los cuales €189,1 mil millones (alrededor del 44%) provenían de reexportaciones. Esto significa que, aunque los Países Bajos registraron un superávit comercial de 52.100 millones de euros en 2016, habría sido 20.000 millones de euros menos sin reexportaciones e importaciones.

Nuevos y viejos obstáculos se vislumbran en el horizonte

Los Países Bajos son, de hecho, la puerta de entrada para el comercio de mercancías a Europa, en particular desde los Estados Unidos y China. La nueva política comercial de EE.UU. ya está mostrando sus efectos, con una desaceleración de las exportaciones holandesas a los Estados Unidos desde diciembre de 2018. Los posibles aranceles estadounidenses sobre los automóviles europeos también representan una amenaza inminente para los Países Bajos.

Pero la amenaza de los aranceles de EE.UU. no es nada comparado con los impactos potenciales de un Brexit sin acuerdo. Según CBS y la OCDE, las empresas holandesas obtuvieron un beneficio de 25.500 millones de euros en exportaciones de bienes y servicios al Reino Unido en 2018 (3,3% del PIB holandés), lo que convierte al Reino Unido en el segundo socio comercial más grande (después de Alemania) en términos de valor agregado. Y aunque el Reino Unido aún no se ha retirado de la Unión Europea, los efectos del Brexit ya son muy visibles, ya que la caída del valor de la libra encarece los productos holandeses para los británicos, reduciendo así su competitividad.

El futuro para la dinámica holandesa

Los Países Bajos tienen características únicas, con una apertura que lo hace altamente vulnerable a los shocks comerciales, pero al mismo tiempo le permite adaptar rápidamente sus relaciones comerciales.

Una desaceleración en el comercio mundial no necesariamente afectará de inmediato los datos de exportación holandeses respaldados por el efecto Rotterdam, sino también debido a la creciente independencia de la producción y el comercio en Europa. El consumo privado y la inversión son ahora los principales impulsores del comercio holandés, por lo que incluso si el comercio mundial es débil, la economía holandesa puede crecer.

En consecuencia, a pesar de este difícil entorno empresarial global, Coface todavía espera que la economía holandesa crezca un 1,7% y un 1,5% en 2019 y 2020, respectivamente, en línea con las tasas de crecimiento promedio de la última década.

 

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